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Entrevista a Ángel Villafranca, presidente de Cooperatias Agro-alimentarias Castilla-La Mancha

Tiene 59 años. Casado. Tres hijos. Optimista. Emprendedor. Se siente como un chaval. Duerme poco. Es empresario. Agricultor. Es bachiller de formación con titulación específica en cursos de Capacitación Agraria. Reconoce haber echado en falta alguna vez un título universitario. Autodidacta. Ávido lector –ha pasado del papel a la tablet para leerse las trilogías infinitas de novelas históricas, para las que aún encuentra tiempo.

Por mucho mundo y kilómetros que tiene a sus espaladas –China, Rusia, Bruselas… son destinos que empiezan a ser habituales en su agenda- aún, en ocasiones, se pone “colorao”. Porque Ángel, aunque buen conversador, es tímido. Lo era de joven y hay cosas que no cambian en esencia.

Ángel Villafranca es hoy en día un hombre clave a nivel nacional en el cooperativismo y en el vino, y lo es por haber estado en el lugar adecuado en el momento oportuno. Solo ha habido intención decidida y contumaz para alcanzar una de sus actuales responsabilidades. Y por un motivo muy concreto. Esto y mucho más nos lo cuenta en esta entrevista donde hemos querido acercaros y conocer un poco más a la persona, a Ángel, presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha y de España. Es además presidente de la Interprofesional del Vino de España, presidente de la Sección de Vinos del Grupo Dcoop, la mayor cooperativa multisectorial del sur de Europa, y vicepresidente del Grupo de Diálogo Civil del Vino de la Comisión Europea.

P.- ¿Cómo se definiría?
R.- En este momento (hay proyectos empresariales de millones de euros y muchos objetivos por conseguir en el cooperativismo) un hombre inseguro… en un mar de dudas… -nos confiesa entre sonrisas empujado por la confianza-. Bromas a parte -continúa- es difícil ponerme adjetivos, soy optimista, emprendedor…, no he descubierto nunca nada nuevo, pero soy persona de no parar, siempre mirar hacia el futuro y pensar en positivo. Creo que puedo decir, a mis 59 años, que soy luchador.

P.- ¿Por qué está siempre tan ocupado?
R.- Por mi propia forma de ser, o porque soy poco eficiente (sonrisas….) me decía el otro día un amigo que en la vida hay tiempo para lo que se quiere y para lo que uno se organiza. Yo me organizo para hacer esto, que es lo que me gusta. Trabajar en algo que te gusta no te cansa nunca.

P.- Aunque usted es también agricultor, ¿qué ha aprendido de ellos?, ¿qué podemos aprender de un agricultor?
R.- A ser realista. Somos realistas con el clima, con la naturaza. Somos prácticos. El agricultor habitualmente hace pocos experimentos, vive de la tradición. Si llevamos aquí 2.000 años cultivando viña, pasarán otros 2.000 y se seguirá cultivando. Podremos innovar, pero el agricultor es un hombre que no desafía a la naturaleza, porque la conoce.

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P.- ¿Qué filosofía cooperativa aplica a su vida personal?
R.- El diálogo. Hablar, consensuar. Estos principios son muy cooperativos. Y no es tanto trabajar en común, como la virtud de que cuando hablas con mucha gente estás obligado a alcanzar consensos. Y esto es fundamental en la cooperativa, pero también en lo privado, en la familia.

P.- ¿Qué ve cuando se mira al espejo?
R.- Que lo que pienso no se corresponde con esa cara de mayor que aparece en el espejo –lo dice con algo de retintín entre bromas pero tajante y algo pesaroso a la vez-. Mi cabeza la siento mucho más joven. A veces la agilidad física incluso ya no me responde a la agilidad mental.

P.- Dígame un defecto que se reconozca usted mismo…
R.- Que algunos días cuando las cosas no salen bien se me hunde la moral hasta el suelo.

P.- ¿Cómo carga en esos momentos las pilas?
R.- Solo. Necesito que pasen dos, tres horas… a mi una de las cosas que más me gustan es el cine, no me da tiempo a ir, pero desconecto al ver una película o leer. Lo puedo hacer hasta altas horas de la madrugada. Antes era mi madre la que de chico se metía en mi habitación y a horas intempestivas me quitaba el libro y me apagaba la luz. Ahora sigo leyendo todo lo que puedo, cuando me lo permiten las circunstancias.

P.- ¿Cuál ha sido su último libro?
R.- Me gusta la novela histórica. Me gustan mucho las estrategias militares. Todo en la vida es estrategia y aprendes mucho leyendo. El último libro ha sido la Trilogía de Escipión, un cara a cara apasionante y lleno de estrategias entre Alejandro Magno y Publio Cornelio Escipión, el Africano… soy feliz leyendo… Le robaría horas al día a la noche para poder leer más.

P.- ¿Qué ha hecho para llegar a donde ha llegado?
R.- No tener ambición y estar siempre en el momento en el que te necesitan. He estado en el lugar adecuado cuando alguien miraba alrededor. Estaba quieto, simplemente. Al contrario de lo que la gente pueda pensar -sé que hay personas que lo piensan-, jamás tuve ambición. He sabido estar quieto.

P.- ¿Cómo ha sido esta trayectoria hasta tener un cargo de representación en la Unión Europea?
R.- Puff… podría empezar contando cuando me llamaron en mi pueblo para ser concejal (La Puebla de Almoradiel de Toledo). Era un chaval, fui de número cuatro. Supongo que me eligieron, como digo, porque era joven, necesitarían rellenar… Yo no era nadie, no tenía títulos…, no daba guerra ni llamaba la atención en mi pueblo. De ahí llegué a la cooperativa... A los años hubo algún rifi rafe entre candidatos, miraron alrededor, y ahí estaba yo… Supongo que fui el camino del medio. En Baco era el chico, empezaron a mirar, y allí estaba yo…

P.- ¿Cómo empezó en esta casa, en Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha?
R.- En Cooperativas empecé porque hacía falta un interventor, había que cubrir esa plaza. Así empecé. Pasaron años y Ángel estaba allí para sustituir a Alejandro Cañas, mi antecesor. Creo que pasó algo parecido en Cooperativas Agroalimentarias de España… Lo que sé, es que donde me he metido lo he hecho para trabajar, porque me gusta lo que hago, es un privilegio seguir aprendiendo de lo tuyo y con la firme convicción de defender intereses comunes. Solo me he postulado, con mucha intención y estrategias (sonrisas… quizás Ángel se acuerde en estos momentos de alguno de sus preciados libros), a un cargo en mi vida…

P.- ¿Por cuál sí ha luchado por ser electo?
R.- (Silencios...). El único cargo al que he aspirado con determinación ha sido a presidir la Organización Interprofesional del Vino de España. Y lo he hecho porque creo que el vino necesita hacer un cambio importante. No podemos seguir siempre siendo los primeros productores y ver cómo nuestro vino es el vino más barato, porque nuestra competencia es la bodega de enfrente. Y todo por no agrupar la oferta… Creo que se puede hacer. Y quiero participar en este camino, cueste lo que cueste.

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P.- ¿A quién admira?
R.- No sabría qué decir. Me pongo a pensar y no me viene nadie a la cabeza, supongo que es porque procuro no caer en el error de la envidia. Siempre me ha causado más impresión la gente que se ha hecho a sí misma, que no son conocidos, que no necesariamente tienen poder. Me llama mucho la atención los comerciales, mucho más que los altos cargos políticos o la gente rica. Pero si tuviera que nombrar a alguien me viene a la cabeza Francisco Mombiela… Le tuvimos como director general en la Consejería de Agricultura y tenía –y tiene- un punto de novedad, de locura.

P.- ¿Se pone alguna “careta” cuando está trabajando?
R.- No me suelo poner nunca una careta. Aunque haya gente que piense que estoy endiosado me siento muy humilde… Lo paso mal incluso ante mis dudas, mi timidez.

P.- ¿Qué hace con el tiempo libre?
R.- Llevo un par de años sin poder ir al campo a trabajar como antes. Por eso, cuando tengo tiempo procuro salir al campo.

P.- ¿Qué se le da bien, al margen del trabajo?
R.- Hablar, y me gusta el bricolage… yo soy de taladrar, de poner cuadros, cortinas, pinto… yo pinto mi casa. Nosotros blanqueábamos de chicos la casa de mi madre y hace 15 días pinté una habitación con mi hija.

P.- Imagínese: un día libre con la ministra de Agricultura ¿A dónde la llevaría?
R.- Que comprometido es eso… ella conoce bien el campo, yo no soy de bares… no sé, siempre tengo necesidad de estar en mi casa… no sé que haría con la ministra (risas), que por cierto, me cae bien.

P.- ¿Cuál es su mejor momento del día?
R.- Llegar a casa. Estar en casa.

P.- Un lugar para perderse, vacaciones….
R.- Me gusta pasear por la playa, o de mañanita o por la noche (no me gusta la playa y el sol). Pero también me gusta la montaña y el bosque. Escuchar el silencio.

P.- Eche mano de su memoria y cuéntenos alguna situación en la que haya dicho “tierra trágame”.
R.- Pufff todavía lo recuerdo con cierta desazón. No se me olvida la primera vez que me tocó hablar en Madrid como portavoz de Vinos de la Confederación de Cooperativas de España en el Hotel Ritz, en una presentación con la Guía Peñín. No sabía nada, me dieron unos papeles y me dijeron: “ale, te toca” y dije “tierra trágame”. Había unas 40 bodegas, 100 personas, fue un director del Ministerio a la clausura… horrible, qué mal, fue de mis peores momentos. Seguro que estaría como un tomate.

P.- ¿De qué está orgulloso?
R.- De mis chicos (sin dudarlo). Tengo un hijo que es un gruñón pero que es un imperio y mis dos hijas. Están formándose bien. Y mi mujer… que me aguanta.

P.- ¿Alguna asignatura pendiente?
R.- Muchas, pero hay una que sí me dolería y es haber pasado por el sector, donde he estado toda la vida, y me vaya de aquí viendo que seguimos peleándonos. Esa asignatura hay que mejorarla… y lo veo tan fácil… lo tengo tan interiorizado.

P.- ¿A qué tiene miedo?
R.- No tengo miedo a nada concreto.

P.- ¿Qué es lo más atrevido que ha hecho?
R.- Soy muy políticamente correcto. Cuando era joven alguna borriquería haría. Pero yo era siempre el tímido, el poquita cosa, no era líder ni hacía cosas raras.

P.- ¿Qué quería ser de mayor?
R.- Lo que soy y creo que lo he conseguido. Cuando yo empezaba iba a cursos y jornadas que se organizaban desde la Consejería en tiempos de López Carrasco. Venían profesores y ponentes desde Valencia, de Madrid, ingenieros, enólogos, gente muy preparada del campo y yo les escuchaba con admiración. Estar en el campo y poder hablar de lo que tú sabes, creo que eso es lo que yo siempre he querido ser de mayor.

P.- Cuénteme un recuerdo de su infancia…
R.- Siempre me acuerdo de mi prima, que ya no está, y de mi abuela… de cuando estábamos en su casa jugando… la abuela sentada… recuerdo que me quería mucho. Sentía mucho amor… ella era la madre de mi madre.

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