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FUENTE:EFEAGRO

El sector alimentario español se ha comprometido a reducir el contenido de azúcar, sal y grasas saturadas en 57 categorías de producto de aquí a 2020, un objetivo suscrito con el Ministerio de Sanidad después de más de un año de negociaciones.

El acuerdo -que se calcula que supondrá cambios en 3.500 alimentos vendidos actualmente- alcanza a fabricantes, supermercados, restaurantes, empresas de "catering" y máquinas de "vending".

En el “Plan de colaboración para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas y otras medidas 2017-2020“, divulgado por la Aecosan, se establecen objetivos para reducir el contenido mediano de azúcares totales, de sal, de grasas saturadas y de grasa total, con valores calculados en base a 100 gramos de producto.

No obstante, el documento diferencia entre medidas “cuantitativas”, que son definidas de forma concreta, y medidas más bien genéricas.

En la lista de “medidas cuantitativas” negociada con fabricantes y cadenas de supermercados figuran las palomitas, las patatas fritas y diferentes categorías de aperitivos, así como distintos tipos de bollería y embutidos (chorizo, jamón, salchicha, etc.).

Algunas ausencias

Además, también se incluyen referencias de galletas y néctares de frutas, de pan de molde y pan tostado, así como algunos platos preparados (croquetas, empanadillas, lasañas), postres lácteos (yogures, natillas, flanes) y salsas.

Dentro del ámbito de los refrescos sólo se hace referencia a los de sabor “lima-limón sin edulcorantes”, en el caso de los cereales únicamente aparecen en el documento los de “desayuno infantil chocolateados” y en helados figuran exclusivamente “los infantiles con base agua”.

Pizzas, hamburguesas, cremas saladas para untar y mantequillas son productos que no aparecen incluidos en este plan.

La reducción de azúcar añadido será de media del 10 % en las referencias incluidas dentro de los lácteos, cárnicos, néctares, salsas, refrescos y cereales; del 18 % en salsas; del 5 % en bollería y pastelería y de entre el 3,5 y el 7,4 % en los lácteos “de indulgencia”.

Por su parte, en el caso de la sal, la disminución será de media del 16 % en los embutidos; del 13,8 % en las patatas fritas; del 10 % en aperitivos y platos preparados; del 6,7 % en las cremas de verduras y del 5 % en las salsas.

Las grasas saturadas, por su parte, deben bajar un 10 % en aperitivos salados y platos preparados y un 5 % tanto en galletas, como en bollería y derivados cárnicos.

Alimentos saludables fuera de casa

En el sector de la restauración organizada, el compromiso alcanzado pasa por reducir en un 50 % el contenido de azúcar en los sobres monodosis, en un 33 % el contenido de sal en este mismo tipo de sobres y aumentar del 20 al 50 % el uso de leche baja en grasa y desnatada para desayunos y cafés en establecimientos con servicio en mesa.

En el sector de las empresas de restauración colectiva deberán elevar hasta en un 100 % la oferta tanto de platos a base de carnes magras como de platos cocinados a la plancha, cocidos o al horno sin sofritos ni salsas.

Asimismo, bajará de un 10 a un 7 % la oferta de platos precocinados fritos en colegios, se incrementará la oferta de platos a base de hortalizas, legumbres y pescado, a lo que se suma dar más opciones de postres saludables.

Las compañías de máquinas de “vending” han firmado aumentar del 30 al 50 % el porcentaje de alimentos equilibrados, del 5 al 7 % los refrescos sin azúcares añadidos y del 30 al 45 % las referencias de agua, a lo que se suma una reducción del 15 % en la dosis máxima de azúcar añadido en bebidas calientes (cafés, tés, etc.).

Ya dentro de las medidas de carácter general, se habla de reducir en un 10 % el contenido de azúcar total en refrescos (sabor cola, naranja, limón, lima-limón, té e isotónicas); de sustituir grasas vegetales “en la medida que sea posible” en la bollería y reducir el tamaño de las porciones en pasteles, galletas, helados, pan envasado y lácteos, entre otras.