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A juicio de la organización Cooperativa, la difícil situación por la que atraviesa el sector agrario y ganadero regional ante el incesante incremento de los costes de producción y las numerosas trabas para su desarrollo futuro, justifican sobradamente estas movilizaciones

Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha ha manifestado su apoyo a los anuncios de concentraciones y movilizaciones que recientemente han realizado las organizaciones agrarias ASAJA CUENCA, UPA y COAG que comenzarán el próximo 20 de diciembre en la localidad de Cuenca.

Los agricultores están siendo los principales afectados por la brutal subida de los costes de producción (factura eléctrica, combustibles, semillas, abonos y otras insumos necesarios para su explotación) que ponen en peligro la rentabilidad de las explotaciones; a lo que se unen las nuevas exigencias medioambientales, las limitaciones en el acceso al agua previsto en los actuales procesos de planificación hidrológica y la falta de mano de obra, etc. que son, todos ellos, motivos que justifican el malestar de los agricultores y ganaderos y, por tanto, el anuncio de sus protestas.

Crisis e incertidumbre que se traslada a las cooperativas

Esta situación de crisis se traslada también a las cooperativas agroalimentarias que están sufriendo igualmente un injustificado aumento de los costes de producción, dificultades para abastecerse de materias primas precisas para el desarrollo de su actividad industrial (botellas, embalajes, maquinaria, etc.) y limitaciones logísticas para la salida comercial de sus productos a los mercados internacionales, especialmente, por la crisis de contenedores que actualmente existe en el transporte marítimo.

Por otro lado, el aumento de la inflación que pesa sobre la economía a nivel nacional también afectará al aumento de los precios de los productos de alimentación que se paguen por los consumidores aumento de precios que, sin embargo, no se refleja en una mayor remuneración de los precios en los primeros eslabones de la cadena y que, por el contrario, contraerá el consumo global, con los efectos negativos que ello supone para la industria agroalimentaria.