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Entrevista a Fernando Sánchez Miedes, vocal del Consejo Rector de Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha

Natural de Taracena (Guadalajara), Fernando Sánchez Miedes sabe de lo que habla cuando se trata de cooperativismo; toda una vida dedicada al sector así lo avala. Pertenece al Consejo Rector de Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha desde el año 1992 y forma parte de la cooperativa APAG desde sus inicios, “APAG nació como sindicato agrario y, a raíz de ella, se constituyó la SAT Coagral, cooperativa que daba servicio a los socios”. En esa cooperativa entró en el año 1985 y actualmente es su secretario.

Pregunta: Háblenos de la cooperativa COAGRAL
Respuesta: Tiene alrededor de 2.800 socios y la actividad comenzó dando servicios a sus socios en la realización de seguros, declaración de la renta, tienda de repuestos… Continuamos con esta actividad y se comenzó a comercializar las cosechas, sobre todo de cereal (cebada, trigo, girasol, maíz), que es la producción más importante en Guadalajara.
La facturación anual de la cooperativa depende de las cosechas y ronda los 28-30 millones de euros anuales. La producción anual ronda las 30.000 toneladas.

P: ¿Cuál es su papel en Cooperativas Agro-alimentarias?
R: Llevo en el Consejo Rector desde el año 1992 y mi función es la de vocal representante de la provincia de Guadalajara, aportar mi punto de vista, mi experiencia en el sector.

P: ¿Qué papel juega Cooperativas en el sector?
R: Cooperativas Agro-alimentarias juega un papel fundamental en el sector, porque es un representante de un importante número de cooperativas de la región y de socios. Velar por sus intereses es su auténtica razón de ser.

P: ¿Cuáles cree que son las debilidades de las cooperativas?
R: Sin duda el gran número de cooperativa que aún existen, la gran dispersión que hay y que muchas de ellas son pequeñas. Aunque ya se están dando pasos muy importantes y hay grupos más fuertes, gracias a fusiones, integraciones…, todavía en general el tamaño es muy pequeño para tratar de defender nuestras posiciones ante el comercio, ante las multinacionales que comercializan nuestros productos.

Es cierto que las cooperativas nacieron inicialmente de una forma local, el problema es que hay que cambiar y eliminar localismos e individualismos.

P: ¿Y los puntos fuertes de las cooperativas?
R: En el momento que consigamos que haya unas empresas de un tamaño importante y fuerte, está claro que controlaremos el producto. Si los agricultores nos convenciésemos de nuestro potencial controlaríamos el producto, que lo tenemos nosotros, los socios de las cooperativas. En ese momento seremos los que impongamos las condiciones, no al revés.

P: ¿A qué retos se enfrenta el sector actualmente?
R: Al reto del relevo generacional, y se están dando importantes pasos porque en estos últimos años un número destacado de jóvenes se han incorporado a la actividad agraria; esto es vital, porque si no hay juventud esto se agota. Hace falta rentabilidad, que los jóvenes vean que esto es rentable, porque está muy limitada, sobre todo en los secanos, con lo cual si un joven no ve una rentabilidad y, además, tiene que estar en su pueblo, donde no tiene todas las comodidades y servicios que en una ciudad, es difícil que se incorpore a la actividad agraria, porque para ello hacen falta tierras, capital, hace falta mucho, aparte de las ayudas que se logren, pero con eso no es suficiente.

P: ¿Cómo ve el papel de la mujer en el sector?
R: Me parece fundamental que la mujer se incorpore al sector y que tenga algo que decir. El problema actual es que hay pocas mujeres incorporadas a las explotaciones, con lo cual las cooperativas apenas tienen socias. La tenencia está cambiando, pero poco a poco.

P: Una de las mayores preocupaciones del sector rural actualmente es el agua, ¿qué puede decirnos al respecto?
R: Lamentablemente en Guadalajara el tema del agua es más sangrante todavía, porque el porcentaje de tierras de regadío es mínimo, a pesar de tener los embalses. Hay muy poco porcentaje de regadío y la agricultura de secano ahora mismo es muy complicada. La solución es difícil, donde existan masas de agua subterráneas que se puedan explotar sin que haya que agotarla, sería una posible solución.

Tal y como sostiene Cooperativas, a través de su Comisión del Agua, es fundamental hacer un estudio exhaustivo de las aguas subterráneas que existen en nuestra región.

P: La despoblación también es un tema que preocupa…
R: Efectivamente. En Guadalajara sabemos mucho de esto, ya que es una provincia dividida totalmente en dos: un pequeño rincón pegado a la provincia de Madrid donde está concentrada prácticamente toda la población, con pueblos grandes, y el resto, con una densidad de población similar a un desierto, de 2 o 3 habitantes por kilómetro cuadrado. El 80-90% de la provincia tiene densidades de población de desierto.

Y la solución es difícil, son núcleos ínfimos de población, donde no hay servicios y donde, muchas veces, los mismos agricultores se van a vivir a Guadalajara capital y se desplazan muchos kilómetros cada día para llegar a sus explotaciones, porque no hay escuelas para sus hijos, ni comercios, ni servicios.

Las cooperativas juegan un papel muy importante en la fijación de la población, pero hay veces que es también difícil. Una cooperativa no pude tener unas instalaciones en cada pueblo; nosotros en COAGRAL tratamos de tener en las cabeceras de las comarcas, pero no puedes estar en todos los municipios.

P: ¿Cómo ve el futuro del sector cooperativo?
R: Espero que los agricultores abramos los ojos, nos convenzamos de que nuestra única solución es defender nuestro sector en cooperativas viables, de tamaño rentable y con el personal especializado que se necesita. No podemos dejar que nos engañen con un caramelito, cada almacenista o cada comprador.
El sector cooperativo es el idóneo porque nos permite defendernos nosotros mismos y, para ello, la única manera es unirnos a través de las cooperativas y tener profesionales que sepan estar en el mercado, defender los productos, buscar nuevos mercados y transformar nuestros productos siempre que nos sea posible.