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Por Jacinto Tello, responsable Área Medio Ambiente de Cooperativas Agro-alimentarias

¿Quién no ha degustado unas chuletillas de cordero a la brasa de sarmientos de vid? Pues es un aprovechamiento más de un residuo-subproducto de la producción primaria.

Pues bien, ese producto que se vende en las grandes superficies a precio bastante elevado es el que se quema de manera improductiva en nuestros campos todos los inviernos. Imagínense quemar cualquier otro producto del que se puede obtener un beneficio; pues eso se hace habitualmente.

Entendiendo que el objetivo número 7 de los 17 objetivos fijados en la agenda 2030 para un desarrollo sostenible, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2015, se refiere específicamente a “garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos”, es paradójico que tantas toneladas de sarmiento se estén desperdiciando en el campo, realizando una quema con el único objetivo de deshacerse de ellos.

El sarmiento no es un material sencillo de manejar. Se trata de la madera del año, las ramas leñosas que albergan las hojas y los frutos y que en el caso de la vid se eliminan todos los años, siguiendo diferentes técnicas, fundamentalmente en los meses de invierno.

La producción de sarmiento de una vid variará en función de la conducción (vaso o espaldera), variedad, edad de la planta, etc., pero podemos considerar que una producción media en función del si se produce en secano o regadío de entre 1 y 1,7 Tm/ha, con aproximadamente el 48% de humedad. Estas cifras son valores medios y dependerán de los factores referidos.

Este material debe ser gestionado de alguna manera, ya que no se puede quedar indefinidamente almacenado en el campo, por cuestiones de espacio, seguridad, fitosanitarias, etc. Por ello, de manera tradicional, se ha venido quemando esta poda en montones, hasta que desaparecían. Esta gestión tiene varios inconvenientes, entre los que se encuentran:
 

 Empleo de medios para gestionar un material que va a ser quemado posteriormente sin ningún beneficio: gastos sin ingresos=pérdidas económicas.
 Limitaciones en el tiempo en cuanto a proceder a la quema. Sólo se puede quemar en época de peligro bajo de incendio.
 Condiciones estrictas de quema para evitar situaciones no deseadas, horarios definidos, ausencia de aire, material anti-incendios, obligación de permanecer en el lugar de quema vigilando el fuego continuamente.
 No en todas las zonas se pueden realizar quemas. En franjas de 400 metros a los espacios forestales hay que pedir autorización específica.

Otras alternativas

No necesariamente debe ser la quema la única forma de gestionar los restos de poda, sino que existe alguna alternativa que en los últimos años ha tomado algo más de fuerza. Se trata del triturado de los restos de poda para su aplicación al terreno. Esta gestión, realizada de manera adecuada, aumenta el nivel de materia orgánica en el suelo, hecho tan necesario en nuestra región, con suelos deficitarios en dicho elemento.

Sin embargo, hay algunos matices a tener en cuenta a la hora de aplicar estos restos al suelo:

 La aplicación de estos restos no es conveniente realizarla todos los años, ya que habitualmente no hay tiempo suficiente para que, en las condiciones de temperatura y humedad de nuestra región, se descompongan lo suficiente para que el suelo pueda admitir otra aplicación en tan reducido tiempo.

 Si se quiere acelerar el efecto, sería necesario aplicar nitrógeno, que sirviera como precursor de la iniciación de la descomposición del material por parte de las bacterias. Este hecho tiene varios inconvenientes, como la limitación de aplicación de nitrógeno en las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos procedentes de fuentes agrarias, que en Castilla-La Mancha supone más del 60% de la superficie regional, y los costes que esto supone para el beneficio que se puede esperar de esta gestión. 

En este contexto aparece una empresa, ATHISA, que decide apostar por la gestión y aprovechamiento del sarmiento de la vid. Esta empresa adquiere unas instalaciones situadas en Socuéllamos diseñadas precisamente para este aprovechamiento. La novedad que ha introducido ATHISA mediante su sistema de patentado, es el proceso es la limpieza del sarmiento, retirando impurezas, cuerpos extraños, piedras, alambres, etc. lo que aumenta de manera considerable la calidad del combustible obtenido.

Modelo de gestión

No es sencillo diseñar y llevar a cabo un sistema de recogida de restos de poda de vid. Una de las opciones más viables es que participen de manera más o menos directa las cooperativas agro-alimentarias, ya que son el cauce de comunicación perfecto para llegar al agricultor.

Las opciones que se ofrecen para participar en el sistema difieren y son proporcionales al grado de implicación en los mismos. De este modo, obtendrá más beneficio aquel agricultor que lleve sus sarmientos al punto de acopio más cercano que aquel que solamente los amontone y los deje en el lugar sin quemarlos.

También las empresas de servicios agrarios juegan un papel importante, ya que en muchos casos serán este tipo de empresas quien se encarguen de las recogidas de sarmiento y su traslado a los centros de almacenamiento o acopio.

La calidad de la biomasa

Son muchos los factores que influyen en el comportamiento térmico de la biomasa y por lo tanto en su rendimiento energético, pero uno de los fundamentales es la existencia de cuerpos extraños e impropios, que no sólo hacen bajar de manera considerable el rendimiento energético, sino que además pueden provocar averías importantes en las instalaciones en las que se utilice. Hay que recordar que hoy en día la tecnología permite no sólo la producción de calor, sino también la producción de frío a partir de biomasa, por lo que puede ser una oportunidad para muchas bodegas que necesitan producir frío para sus procesos.

La UE, a través de su extensa normativa medioambiental está restringiendo de manera progresiva aquellas prácticas que no estén acordes con los referidos objetivos del milenio. En este contexto, las Administraciones Públicas están optando en una primera fase por diseñar líneas de ayuda que incentiven a los agricultores a poner a disposición de alguno de los sistemas de gestión su biomasa. Todo apunta a que progresivamente se tenderá a que la gestión de los restos de poda sea obligatoria, pero queda aún algún tiempo para que esto se pueda llevar a cabo en todo el territorio regional.

Conclusiones

Ha llegado la hora de ver muchos de los materiales que ahora desechamos como verdaderos recursos. Habitualmente en la Industria Alimentaria siempre hay algún subproducto procedente de los sistemas de transformación de la materia prima que posteriormente puede ser aprovechado, como el Alpeorujo en el caso de la extracción de aceite o las lías y orujos en el caso de la industria vitivinícola. También en la producción primaria existen estos materiales, como la paja en el cereal o los restos de poda en los cultivos leñosos.

Lógicamente, la tecnología va evolucionando y algunos de los productos considerados residuos ahora pueden ser aprovechados, sacando un rendimiento y siendo considerados como subproductos.

Esta evolución va a continuar y el aprovechamiento de todos los recursos es una obligación, además de moral, de subsistencia. Como es sabido y recordado en las últimas fechas, sólo tenemos un planeta, que nos alberga, nos protege y nos alimenta. Permitamos que las generaciones futuras tengan las mismas oportunidades y dejémosles los medios suficientes para que vivan, al menos, como hemos vivido nosotros.

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Medioambiente biomasa