Cooperativas agro-alimentarias Castilla-La Mancha Avenida de Criptana, 43 13600 Alcázar de San Juan - Tel: 926545200

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En estos momentos estamos trabajando en la implantación de un Plan de Igualdad con el departamento de recursos humanos de esta gran cooperativa. Fruto del trabajo y la buena colaboración que estamos llevando a cabo en los últimos meses, esta cooperativa ha querido realizar su aportación al Boletín de Igualdad Agroalimentaria a través de su presidente y una socia.

Nos comenta que son cooperativa con 59 años de historia. Nuestra trayectoria ha dado mucho de sí y nos ha permitido ver pasar a personas muy valiosas que, sin lugar a dudas, han dejado huella y formarán parte de nuestra historia y trayectoria.

En primer lugar, quiero destacar la importancia del trabajo cooperativo, del trabajo en equipo, donde hombres y mujeres están aportando lo mejor de sí mismos para que nuestra cooperativa sea cada vez más importante y obtenga los mejores productos, los mejores resultados posibles.

El 19 de noviembre de 1961 se funda la cooperativa del Campo Virgen de las Viñas por 15 socios con el fin de defender los intereses legítimos de los productores.

Desde mis comienzos como presidente de la cooperativa Virgen de las Viñas, hace ya 20 años, siempre he tenido clara la necesidad de contar con mujeres en el máximo órgano de toma de decisiones. Nuestra cooperativa cuenta con algo más de 900 mujeres socias en la actualidad, representadas en el Consejo Rector por tres de ellas asumiendo dos vocalías y la secretaría. Ellas, tradicionalmente han jugado un papel invisible socialmente en las explotaciones familiares, apoyando en todo el proceso de gestión para que efectivamente, el marido o los hijos pudiesen dedicarse a las labores agrícolas.

Con el paso de los años hemos ido detectando una progresiva incorporación de la mujer a las explotaciones agrarias, aunque aún queda un largo camino por recorrer.

En la cooperativa estamos teniendo resultados muy positivos. De forma progresiva vamos incorporando mujeres a puestos tradicionalmente ocupados por hombres como ya ocurre en bodega. Puestos de especial responsabilidad como la dirección de finanzas, departamento comercial y control de calidad están liderados por mujeres. En enología la subdirección es asumida también por una mujer. En definitiva, estamos dando pasos seguros afianzando la participación de la mujer, pero siempre desde el punto de vista de conseguir la máxima eficiencia y el aprovechamiento del talento disponible sin entrar en distinciones de género. 

Nuestra gran dimensión social nos lleva a que desde hace ya algunos años tengamos que realizar lo que llamamos mini juntas, donde cada vez encontramos una participación más activa de la mujer. Tienen cada vez más interés en el devenir de su cooperativa, en los avances que se consiguen con el vino embotellado, en la apuesta por la calidad, los logros en los sistemas de elaboración, las demanda que nos encontramos en los mercados (en especial en aquellos que quieren fermentación controlada o semi controlada que cada vez son más). Incorporan nuevos puntos de vista que invitan a la reflexión y a tener en cuenta en lo que tiene que ser el presente y futuro de nuestra cooperativa. 

En las renovaciones de cargos realizamos entrevistas a hombres y mujeres. Valoramos mucho sus inquietudes personales y profesionales, su perspectiva empresarial, aunque debo reconocer que es más difícil encontrar mujeres que hombres, quizás por los roles que aún seguimos teniendo del pasado. Para nosotros, el trabajo intelectual no tiene género, ahí vamos al 50% hombres y mujeres. Buscamos a las mejores personas para tomar decisiones relevantes para el presente y el futuro de nuestra cooperativa.

Cuando necesitamos cubrir cualquier puesto de trabajo se presentan hombres y mujeres sin hacer discriminación. La última incorporación de laboratorio es una mujer aun habiéndose presentado hombres al proceso de selección. Elegimos a la persona mejor preparada para el puesto de trabajo.

Somos la mayor bodega cooperativa del mundo, y como tal tenemos que ir adaptándonos a los cambios que se producen en nuestro entorno. Somos una empresa de economía social donde imperan las personas, sin ellas no somos nadie. Esto es algo que transmitimos a las personas que componen nuestra cooperativa y en especial a las personas jóvenes que se van incorporando.        

Trabajamos para que existan incentivos para la incorporación de hombres, pero también mujeres jóvenes. Vivimos años donde la uva está barata y las cosechas se antojan importantes. El valor de nuestros productos es sumamente importante para que se vayan incorporando nuevas generaciones que apuesten por la existencia de diversidad en la cooperativa (tanto en género como en edad). No vemos un problema importante en el relevo generacional, las explotaciones se siguen llevando.

Necesitamos inculcar a la gente, en especial a la más joven que la agricultura nos da de comer, que es un trabajo no como otro cualquiera, sino mejor, me atrevería a decir. El campo ha sido lo suficientemente denostado como para no ponerlo en valor. Es quizás el trabajo más sano que conozco.

Necesitamos evitar la estigmatización que sufre el campo y ensalzar el trabajo que en él se desempeña. Los salarios son correctos y no difieren a los que se pagan en otros sectores como la construcción.

Además, si miramos la historia de este país con perspectiva, en épocas de crisis quien menos sufre es el campo. En el campo no hay paro, las tareas agrícolas nunca se dejan de hacer. Esto necesitamos contarlo a estas nuevas generaciones de hombres y mujeres. Tenemos que ponerlo en valor. 

Animo a las personas a incorporarse al campo, por ser un trabajo digno y que apuesten por el cooperativismo. El cooperativismo es lo mejor que puede haber en nuestro sector. Gracias a él estamos defendiendo mejor nuestros productos y además tenemos una casa y unas aportaciones que son nuestras (nuestro capital social) que podemos rescatar cuando nos marchamos. No debemos olvidar que siempre garantizamos envase para nuestra base social. Esto es un valor muy importante que en pocas ocasiones se valora. Como cooperativistas que somos, defendemos los intereses de nuestra base social, la transparencia en los resultados que ofrecemos, los servicios que ofrecemos.

Nuestro objetivo es que las personas que componen nuestra base social, hombres y mujeres, estén cada vez mejor preparados, que sean mejores profesionales, que aprendan a gestionar mejor sus explotaciones y que conozcan lo que demandan los mercados. Apostamos firmemente por la formación. Donde hay formación, hay progreso.

Hemos querido en esta entrevista incorporar la visión de una de nuestras socias para incorporar su opinión y visión de lo que hoy por hoy es la cooperativa en materia de género y el valor que le aporta.