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Pocas veces un eslogan ha resumido tan bien el espíritu y la esencia de lo que reside detrás de él. “Campo y alma directo a tu mesa” será la marca con la que se diferenciarán los productos de Castilla-La Mancha que se comercialicen mediante canales cortos de comercialización o venta directa.

El pasado 13 de noviembre se publicó el Decreto 71/2020, de 9 de noviembre, por el que se regula en Castilla-La Mancha la venta directa de productos ligados a la explotación agraria. Este decreto tiene como objetivo proporcionar una herramienta normativa que regule y promocione la venta directa de productos agroalimentarios desde el productor al consumidor, reduciendo al máximo el número de intermediarios. De esta manera, existiría un contacto más directo entre el consumidor y productor, repartiéndose más equitativamente los beneficios, que irían casi en su totalidad al productor primario.

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Los productos y cantidades de los mismos que se pueden acoger a esta modalidad están expuestos en el Anexo I del citado decreto, limitando las cantidades máximas autorizadas por productor y año. A continuación se exponen algunas de ellas:

4.000 kg de aceitunas de mesa.
10.000 kg por cada especie de hortaliza cultivada.
20.000 kg de patatas cultivadas.
15.000 kg de setas cultivadas.
5.000 kg de miel.

Como se puede ver en el ejemplo, las cantidades son relativamente pequeñas en comparación con las cantidades comercializadas por las grandes industrias. Este es uno de las características que se quieren promocionar, pequeños productores, con pequeñas cosechas, que encuentran un cauce de comercialización más directo al consumidor que aprecia el producto de calidad cercano y que colabora con su consumo al desarrollo del entorno rural en el que se producen estos alimentos.

No sólo se incluyen productos primarios, sino que también se incluyen productos transformados, como por ejemplo:

5.000 litros de aceite.
100 litros de leche al día como materia prima por tipo de producto, máximo 300 litros de leche procesada en su conjunto. Derivados lácteos (queso, yogur, cuajada, requesón)
5.000 litros de vino, vinagre, cerveza, etc. (por tipo de producto)

Condiciones higiénico-sanitarias

Si bien es cierto que el decreto acoge, entre otros, a los productos enunciados, hay que hacer una importante apreciación sobre los productos transformados. Es indudable que el riesgo sanitario de los productos transformados es muy superior a los productos primarios. La manipulación, procesos, contacto con diferente maquinaria, almacenamiento, etc, hace irremediable que los riesgos sanitarios aumenten. Para que no haya ningún problema sanitario, se deben extremar las precauciones higiénicas, siendo muy aconsejable implantar un sistema basado en el Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC), de manera análoga a como se hace en las industrias agroalimentarias.

No obstante, dadas las circunstancias en las que se lleva a cabo este tipo de producciones, existe un principio de flexibilidad, contemplado por la normativa europea, mediante la Comunicación de la Comisión sobre la aplicación de sistemas de gestión de la seguridad alimentaria que contemplan programas de prerrequisitos (PPR) y procedimientos basados en los principios del APPCC, incluida la facilitación/flexibilidad respecto de su aplicación en determinadas empresas alimentarias (2016/C 278/01)

 

Ya en el Reglamento (CE) n.o 852/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2004, relativo a la higiene de los productos alimenticios (DO L 139 de 30.4.2004, p. 1) se exigía que los operadores de empresas agroalimentarias contaran con un sistema de control de las condiciones higiénicas basado en los principios del APPCC, incluidas las normas de higiene en el sector primario.

Hay que destacar que la normativa europea está a la vanguardia de las exigencias higiénicas en la producción de alimentos. De esta manera, los alimentos producidos en países de la Unión Europea deben cumplir una estricta normativa desde la producción primaria, la transformación y la distribución hasta el consumidor.

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Este decreto quiere añadir además otro componente, el valor del territorio rural y de la actividad de la población que lo habita. El hecho de que el producto tenga el mínimo recorrido entre el productor y el consumidor hace que, por una parte, la ausencia de intermediación permite que el precio para el consumidor sea muy interesante y, al mismo tiempo, el productor reciba un precio más justo, ya que los márgenes hasta el mercado los ingresa en su práctica totalidad el propio productor. A esto contribuye de manera definitiva a la estabilidad de la actividad económica en el entorno rural, brindando a su población mayores posibilidades de desarrollo.

Existen dos modalidades de venta que se pueden acoger a esta marca:

-  Venta directa: el productor vende directamente al consumidor, bien en el domicilio del propio consumidor, en la explotación del productor o en algún mercado no sedentario, lo que se denomina habitualmente como “mercadillo”. También se puede realizar esta venta en ferias o eventos en los que se pueden adquirir los productos vendidos directamente por el productor.

Para productos transformados, se podría realizar la venta también en un local comercial del propio productor o de su agrupación. Es decir, que una cooperativa de primer grado que transforme los productos primarios y tenga venta al consumidor en sus instalaciones, se podría considerar como venta directa, con el límite de cantidad de producto que se expresa en el Anexo I del decreto.

-  Canal corto de comercialización: en este caso, podría existir un intermediario como máximo. Por ejemplo, sería el caso de algún local comercial al que le suministre el productor directamente y dicho local venda al consumidor final.

La venta por internet directamente del productor al consumidor también será considerado como canal corto.

En el caso de los locales de hostelería y restauración, también se considerará venta directa, en el caso de que el negocio sea del propio productor, o canal corto en el caso de que el productor suministre directamente a dicho local de hostelería y éste al consumidor.

En definitiva, se abren nuevas posibilidades de diferenciación de la producción, la más cercana al consumidor, la que viene directamente del productor y del mundo rural más cercano.

Desde luego, hay que entender la ventaja que tiene el consumo cercano, máxime en una Región como Castilla-La Mancha, con tanta riqueza y variedad de productos agroalimentarios, en la que aproximadamente el 14% del PIB regional proviene del sector agroalimentario y que tiene tanto potencial de mejora en la comercialización de sus productos.

Siempre enviamos este mensaje, porque realmente creemos en él, apostemos por nuestros productos locales, por nuestros productores y por nuestro entorno rural. Valoremos como se merecen nuestros productos y, como decía Quevedo, “Sólo el necio confunde valor y precio”.

Porque lo importante del alma del campo, como lo de todas las almas, no es su coste, sino su valor.