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Cooperativa San Isidro-Bodegas Latúe se ha ganado a pulso un lugar entre las mejores Bodegas, no solo de nuestra región, sino también a nivel nacional  e  internacional.  Y no solo porque sus vinos son de una calidad extraordinaria, con una imagen tremendamente actual y con una visión de negocio totalmente orientada a las personas socias y a los clientes. Latúe  también  brilla  por  su  compromiso con las personas y así lo acredita que ya han implementado su segundo Plan de Igualdad y el año pasado publicaron su Memoria de Sostenibilidad.

Y ahora nos presentan un nuevo proyecto en forma de una edición de vinos dedicados a todas las personas que ponen su granito de arena en el trabajo de la cooperativa. Nos lo explica Blanca Muro, su directora de exporta- ción, una mujer que ha dedicado toda su vida la- boral a Latúe. Se han visto crecer mutuamente y el resultado es oír hablar a Blanca con un cariño y una entrega a su cooperativa que emocionan.

Blanca, háblanos de cómo llegaste a trabajar en la cooperativa:

Latúe lleva una trayectoria larguísima marcada por la responsabilidad social,  la igualdad,  la sostenibilidad y el compromiso con las personas. Conozco a Latúe como trabajadora desde el año 1988. Cuando entré era la única chica que había. En Villanueva, como en otros pueblos, lo normal era trabajar durante la campaña de la vendimia para tener una ayuda económica familiar para el resto del año, en mi caso era para ayudar con mis estudios en Madrid. Y yo entré a trabajar en la cooperativa. Desde entonces aquí sigo. En el año 2000 asumí el puesto de directora de calidad y en 2011 di el salto a directora de exportación.

Desde el principio me encantó la política de la cooperativa. Por supuesto que en 1988 era un poco chocante ver a una mujer en la bodega. Aquel trabajo requería muchas veces un esfuerzo físico que yo, con 18 años, no podía hacer. Pero a falta de músculo, yo le eché cabeza, Y, en una bodega abierta a que las mujeres se incorporaran, mi día a día cada vez fue yendo mejor.

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Tú fuiste la primera, ¿y después?

Bueno, muchos años antes que yo, también estuvo la hija del anterior gerente, que trabajaba esporádicamente en la báscula. Me estoy yendo a hace más de 40 años. Después de mí, poco a poco se fueron incorporando más y más mujeres. A día de hoy, en la oficina hay 7 trabajadoras de un total de 9 puestos; en la embotelladora lo mismo; en producción tenemos 3 mujeres; también tenemos trabajadoras en logística… estamos muy orgullosos de esto. ¡A veces bromeamos diciendo que el Plan de Igualdad debería centrarse en los hombres!

Pero es que nuestra cooperativa va más allá de hombres y mujeres, se centra en cuidar a las personas que participamos de una forma u otra en ella. Ofrecemos a la plantilla estabilidad, ofrecemos  un  plan  de  carrera,  ofrecemos profesionalización y valorización del  trabajo de cada una de las personas que trabajan en Latúe a todos los niveles. Ofrecemos trabajar en un equipo humano muy equilibrado. Porque al final somos una gran familia.

¿Cómo definirías la visión de Bodegas Latúe?

Bodegas Latúe siempre ha estado en la vanguardia de la innovación, queremos ser diferentes. Desde el punto de vista de la organización, pero también de la plantilla. Como decía, trabajamos como una gran familia. Y en Latúe, si eres mujer no vas a tener ningún problema en entrar a trabajar con nosotros y a desarrollar y crecer como profesional y como persona. Hombres  y  mujeres  son  distintos y aportan sensibilidades, detalles, fuerzas distintas. Y eso hace que nos complementemos a la perfección.

Y en el aspecto comercial, Latúe destaca por su apuesta por lo ecológico, llevamos elaborando vinos ecológicos desde el 2000, lo que nos ha diferenciado desde entonces. Y exportando desde el año 1988.

Y también nos diferenciamos por estar pen- dientes de las necesidades y gustos de nuestros clientes. En este sentido, por ejemplo, hemos incorporado tapones de rosca para los vinos jó- venes, abaratando costes, facilitando al cliente abrir y cerrar el producto, incorporando perso- nalización de los tapones y aplicando el marke- ting también al tapón.

¿Cómo surge el proyecto La Casa de Bio?

En ese afán de adaptarnos a las necesidades del mercado, en una conversación con un cliente holandés, nos invitó a realizar un proyecto nuevo. Dentro de esta política de integración de todas las personas, nos propusimos hacer una línea de productos, siempre dentro de la gama ecológica que en nuestra cooperativa es esencial. Y se nos ocurrió realizar La Casa de Bio, que refleja lo que somos: somos la casa de los vinos bio de España.

Y una vez que tuvimos la marca paraguas, quisimos darle valor a nuestra gente y por eso los vinos tienen los nombres de las personas que trabajan en la bodega. Lo planteamos comenzando con apodos, como es el caso del vino que tiene mi nombre, Blanquita. Y después también añadimos nombres de personas de nuestro equipo.

Tenemos nombres masculinos y femeninos para representar a todas las personas. Además, debíamos tener especial cuidado en los nombres porque no todos se pueden pronunciar bien en otros idiomas, pero el cliente a la vez quería que fuesen nombres muy españoles para que identificase que eran de aquí. Por ejemplo, pensamos en hacer un vino Jorge por nuestro enólogo, pero se pronuncia fatal en el extranjero, lo mismo que pasa con José, nuestro gerente.

Era muy complicado tener a todos, pero poco a poco ya tenemos Blanquita, Julia, Carmen, Paloma y Manuel. Y seguimos aumentando. Cada vez que el cliente quiere una nueva variedad, buscamos un nombre de nuestra gente.

Otro rasgo significativo del vino y que lo hace muy especial es que, además, nos gusta que el vino también incorpore rasgos de la personalidad de cada una de las  personas que les dan su nombre. En la parte de atrás de cada botella explicamos de donde viene cada nombre. Por ejemplo, en el caso de Blanquita hablan de que es la madre de la cooperativa, es un vino fresco, divertido y un poco especiado, ¡como yo!, o, ¡al menos, eso dicen!

Paloma, viene de Palomo, que es el apodo de nuestro director general. Es un vino rosado al que le encanta la fiesta y está dispuesto siempre para organizar una reunión de amigos.

¿A qué otras personas hacen referencia La Casa de Bio? ¿y cómo han recibido poner nombre a este proyecto?

Carmen es la directora de producción y Julia es la persona de mantenimiento, nuestra limpiadora. Manuel es otro compañero involucrado en la cadena de producción.

Pero, además, los nombres de Carmen y Ma- nuel, que son nombres tan españoles y tan nuestros, los elegimos también porque repre- sentan mucho nuestra cultura y de esa forma hemos querido incorporar y representar a todas las personas, socios y socias de la cooperativa agradeciéndoles su labor y su apoyo a Latúe.

Esas personas, cuyo nombre está representado en cada una de las botellas, al principio no se lo creían, están muy ilusionadas y hasta les hace mucha gracia: ¡sus nombres, sus vinos están recorriendo el mundo! Por ejemplo, Julia, nuestra limpiadora, que pronto tendrá un nuevo Frizzante, está encantada.

¿Cómo ha sido el resultado de este proyecto?

Estas botellas hablan de la historia de nuestro vino, que no es sino la historia de cada una de las personas que conforman la cooperativa.

Es un producto que está funcionando muy bien, con una imagen muy limpia a la vez que atrac- tiva, es orgánico, es vegano y nos simboliza a todos y todas. Estamos muy orgullosos de la Casa de Bio.

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Para terminar, ¿cuál es el papel que le gustaría a Latúe que jugaran sus socias en la cooperativa?

En Villanueva, como en el resto de poblaciones de nuestra región, la mujer ha jugado un rol más casero, de los cuidados del hogar, como en un segundo plano de la economía familiar.

En Latúe hemos apostado desde hace años por tender la mano a las mujeres de nuestra base social y por atraerlas a la cooperativa, igual que a los socios. Nos encantaría que hubiese más mujeres también en nuestro Consejo Rector y, cada vez que hay renovaciones de cargos, desde aquí hablamos con muchas mujeres para animarlas y detectamos que les cuesta muchísimo, pero no cejamos en nuestro empeño. Y seguiremos empeñados.

Además, contamos con un equipo, tanto en el Consejo Rector como en la plantilla, muy consolidado y que no para de trabajar en este sentido también, porque hay muchas formas de acercarse a nuestra cooperativa, y estamos esperando a todas las personas con los brazos abiertos.